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lunes 16 de noviembre de 2009

MANIQUÍ IV



Bodega de Maniquíes de Ramiro Lacayo Deshón


hoy tenías mucha gente en tu vigilia
quedaba un sol de azúcar desnudándote
y le sonreiste a los extraños
ofreciste la cera de tus sombras
con cenizas de alumbramiento
y fueron más hábiles las curvaturas
en tus dedales y tus fiebres
no sabía que ambicionabas deseo
un paseo a la mentira de tu ropa
unos ojos que se quedaran
como una lamida sonámbula
pensando y regresando

no sabía, de tí, lo desnudo

un beso en la espalda de mujer
unos hombres rotos para el rojo
como hogueras en la niñez del tiempo
donde nada termina incendiado
unas manos, todas las manos
todo el caminante asesino de la luz
las quietas respuestas del invierno
y la piel adolorida que gime
como un beso de serpientes
al acoso del tocador
tan igual eres amanecido
vestido, terminado en trances
astral en tu furia de relojes
ah, que invencible eres mintiendo
rogando el tedio a las paredes
descubierto en las retinas que tiemblan
envilecidas en tu muralla

aunque queda un extremo
que no besas, y no comprendo
queda una herida explicando el viaje
quedan rumores de pozos olvidados
quedas tú, con un barco perdido en la mano
las manos, todas las manos
hay algo mío en la canela que te desnuda
un nombre con la mujer que no amo
el repetido ropaje de los espejos
la unción de la furia por tu cintura
tú y yo, otra vez mirando la muerte
la tuya, y la que espero
sedientos al nudo de los tránsitos
brillantes por el sueño sin aire
oh, que yo no sé de tí
ni la espina, ni el abismo
tú eres como ella en las vitrinas
oculta y celeste con su miedo
remota al zumbido de la tierra
y desprendida, como un azogue que calcina
como una letra que empieza
palpitando libertad, y de repente

como un reposo
se recuerda con cauces de vigilia
se recuerda en el vacío
junto a la sonrisa de los extraños.


marioantonio rosa.2009



domingo 1 de noviembre de 2009

MANIQUÍ III





Foto: Saliendo de la oscuridad de Carlos Bravo

en el poniente
tu sombra es fuerte y traidora
se hace hermosa
con un vendaval de miradas
come los frutos del humo

y me recuerda

el último vestido
llenaba la sangre de los peces
se quedaba como los peces
cuando iluminan el sismo en la corriente
y adivinando la captura
imitan pequeñas muertes de agua
tu vestido tan mío
el que usaba con los árboles
y los relojes blancos de mi huída
vistes como yo hacia lo nocturno
con fachadas, y el animal de carcajadas
como lengua de ambrosía
me vistes contigo en la mentira
yo miento con tu cuerpo ignorado
todo es, como el silencio en un puerto
abatido en mariposas de sal
todo es la mujer y el hombre que mentimos
somos el muro de la luna
toda cansada de alabanzas
cambias el nombre conmigo en tu sed
luces el tormento del cristal
y yo, te hago fugitivo en mí
me acuesto contigo en las huellas
me separo soledades para amarte

nada existe como tu reino en aire
como los pedazos de tus identidades
como el país ya enloquecido en brumas
donde amanecen limpias tus mareas

nada queda conmigo en mi final
sólo el vestigio del último traje


con bordados de miedo y de belleza:

humana y traidora.



marioantoniorosa.2009

domingo 18 de octubre de 2009

MANIQUÍ II




They say its darkest right before the dawn
But oh those darkest hours can be so long
Youre feelin strong boy
Tellin yourself shes wrong boy
But how much longer can this night goes on boy..

REO SEPEEDWAGON
ONE LONELY NIGHT


en el perfil lluvioso
del áspero amor, del suelo vagabundo
te alejas y acercas
}tienes la misma tristeza del péndulo
y la sonrisa de los cuerpos nublados
naciste perdida en un signo zodiacal
donde la luna tenía esclavitud
luego un río te fue secando
te fue besando la boca, te calmaba,
parecía que morías tan hermosamente escrita
con crisoles y espantos

pero otra herida nos amanecía

mientras te exhibes por los silencios
el blues lleva los episodios del agua
la noche oscurecía salmodias
un hombre toca tu sombra
después, una mujer gimiendo
se quebada sola en el relámpago
oh, sí, todos dormíamos contigo
todos con el mismo sueño del escorpión
primero un desierto pequeño, luego el prisma,
habitando el escorpión y el sudor,
sí, !cuánta ropa te domina el miedo¡
!qué ricos encajes de agonía luminosa¡
!qué águila amarillo para los viajes¡


pero has mirado un pasajero roto
has entrado con vacíos en la mirada estéril
te queda un seco diluvio de manzanas
y nadie más puede vestirme, o vestirte,
ser tu hombre y tu mujer
andar despacio cuando la ciudad se asfixia
y se pierden todas las vitrinas
la tarde en todos sus cuentos de sangre
el montaje de arena de los mismos árboles
voy tocando con vicio tu corona de luces
los dedos son delitos para imaginarte
el crimen puede ser destruirte las calmas
rompernos en la señal de los tronos
pero otro asesino te desea vestida
todos deseamos un escorpión contra los párpados
irse en el péndulo, llorar un poco, un siglo,
y preguntarnos tu desnudez como una sed


quizá como un jaguar amasado en el cristal
deseable solamente con chantajes.


marioantoniorosa.2009

jueves 8 de octubre de 2009

MANIQUÍ


hoy estaba en el eclipse
el sol atacado en la vitrina
se hizo más imposible, más amado a muerte,
umbra espesa en secretos solitarios
y él, tan espigado en su tinta de prisioneros
con silencio unánime, brumoso en asomos
el cauce de la ropa y la intimidad del frío
el color servido en números y pliegues
fácil de romper los ojos, frente de alientos
la piel, como si fuese un sismo de muñecas
carrousel donde el pasajero se disipa
porque el sueño del maniquí se hace con raptos
y un cascabel lujoso en caídas ebrias

estaba en el eclipse con su humo
el sol sin escape en su barranca momentánea
puso sobre la sombra el aura de los pedazos
un brillo de cuerpo ronco, lápida de alas
pero es que él, maniquí, nunca huye,
no sabe hacer otra cosa que derrumbarse
perderse poco a poco contra mis ojos
lucir la lengua en charol de su pez cuchillo
preparada para los encuentros y los corredores
es una mujer exacta, es un hombre exacto
puede llegar a la belleza por su cacería de movimientos
y tiene fondo de ciudad, una ciudad hecha a martillos
pesados novilunios, trasmutaciones de metal
el sexo fuerte de las rúbricas, la estampa de espejismos
y el tren donde el silencio se cambia la ropa del milagro



lo miro casi suspendido en mis labios
bajo la vitrina del mundo, ahora soleada en cansancio
luego del eclipse y las soledades de la luz.


marioantoniorosa.2009